“Es un reconocimiento indirecto”, dijo investigadora uruguaya en cronobiología sobre premio Nobel

“Para todos los que trabajamos en esto es de algún modo un reconocimiento indirecto”, dijo la Dra. Ana Silva, investigadora uruguaya de la Facultad de Ciencias que trabaja en cronobiología, respecto al el premio Nobel de Medicina que se otorgó a los científicos estadounidenses Jeffrey Hall, Michael Rosbash y Michael Young.

Jeffrey Hall, Michael Rosbash y Michael Young clonaron en 1984 el primer gen del reloj biológico, el primero que se pudo relacionar con un comportamiento del organismo, subrayó Silva. Es el gen que controla los ritmos biológicos, “las preferencias cronobiológicas o cronotipos”, explicó.

Acotó que de acuerdo a esas preferencias cada persona tiene propensiones específicas sobre las actividades para las que está más apto en cada momento del día. Asimismo es un insumo para el tratamiento de la salud del sueño.

El equipo que trabaja en el tema en Uruguay integra a investigadores de la Facultad de Ciencia, de Psicología, de Medicina y el Instituto Clemente Estable.

Texto y Foto: Web Radio Uruguay

Entrevista: Gustavo Villa

Desconocer el cronotipo en adolescentes afecta su rendimiento educativo

La importancia de prestar atención al factor cronobiológico a la hora elegir los horarios de estudio de los jóvenes.  Vespertinidad, deuda de sueño y su influencia en el rendimiento educativo.

En el primer ciclo de Sobreciencia recibíamos a las Dras. Ana Silva y Bettina Tassino; quienes nos introdujeron en el tema de los ritmos circadianos y los cronotipos, luego de un primer estudio realizado a un grupo de jóvenes de la Facultad de Ciencias (UDELAR) que viajaron a la Antártida. En esa oportunidad, se estudiaron los hábitos de sueño de esos jóvenes, antes, durante y después de la estadía en el continente blanco.

Tras esa investigación, se encontraron características en el sueño de los estudiantes que llamó la atención de las científicas y que iban más allá de la experiencia antártica. Esos resultados indicaban que los jóvenes uruguayos viven en deuda de sueño, no logran conciliar el sueño hasta muy tarde en la noche, duermen menos durante la semana y más los fines de semana. Mientras la agenda curricular los hace levantarse temprano, la agenda social los hace acostarse tarde. Si bien es esperable que los jóvenes en la adolescencia sean más “tardíos” a la hora de conciliar el sueño, el valor encontrado de este desfazaje fue mucho mayor de lo esperado.

Los jóvenes del Liceo 10.

Durante el 2016, se abrió una nueva línea de investigación; y junto con la colaboración de Secundaria, se estudiaron los hábitos de sueño de 250 estudiantes del Liceo N.º 10 que asisten a dos turnos diferentes. Los principales objetivos se centraron en identificar variables que puedan incidir en los hábitos de sueño y estudiar la relación de los cronotipos (búhos y alondras) con el desempeño educativo de los participantes.

“Cuando empezamos a estudiar los datos de estos 250 estudiantes del liceo 10, pudimos confirmar la vespertinidad en los jóvenes uruguayos. Los resultados que encontramos y que presentamos en el reciente Congreso de la Sociedad Uruguaya de Biociencias (SUB), es que del punto de vista cronobiológico, los adolescentes que asisten al turno matutino (7:30) y al turno intermedio (11:30), se comportan de forma muy distinta, siendo iguales en todos los otros parámetros. Hay que tener en cuenta que son del mismo barrio, tienen la misma edad, pero de forma cronobiológica se mostraron muy diferentes”-explica Tassino.

Es importante recordar que esta investigación se realizó con el aval y según las recomendaciones del Comité de Ética en Investigación de la Facultad de Psicología, y con el permiso del Consejo de Educación Secundaria. Además, los datos obtenidos resguardan la identidad de los participantes y sus datos son tratados de manera confidencial, ya que solamente el grupo de investigadores responsables tiene acceso a los mismos. Los estudiantes mayores de edad firmaron un consentimiento y en el caso de los menores, el permiso fue firmado por los padres. Los jóvenes brindaron datos de su peso, talla, sus hábitos culturales y sus hábitos de sueño. También llenaron los cuestionarios científicos cronobiológicos avalados internacionalmente, incluso en su traducción; denominados Morningness-Eveningness Questionnaire (MEQ Horne & Östberg, 1976) y el Munich Chronotype Questionnaire (MCTQ, Roenneberg et al. 2003).

-“Con respecto a los cronotipos, encontramos que los estudiantes del turno matutino tienen un cronotipo de 5,5; y los de intermedio tienen un promedio de 7. Recordamos que se denomina cronotipo a las preferencias en la distribución circadiana de actividades, y que hay una medición por la que se le da un número al cronotipo. Por ejemplo, si el estudiante se acostó a las dos de la mañana y se despertó a las diez, ese alumno tendría un cronotipo de seis, que es la hora que marca el centro de su ciclo de sueño. Respecto a las horas de sueño, los resultados nos mostraron que los de la mañana duermen unas seis horas los días de liceo, y los del turno intermedio duermen ocho. Los estudiantes del turno matutino tienen un déficit de sueño crónico durante toda la semana. Y cuando cruzamos estas variables de cronotipo con las variables de desempeño; en el turno matutino encontramos lo que aparece en la lituratura, aquellos estudiantes más vespertinos (que se acuestan tarde) tienden a tener un desempeño más bajo. Confirmamos entonces que lo mismo que pasa en otros países con alumnos que asisten de mañana, pasa en los estudiantes uruguayos” – cuenta Tassino.

– “Sin embargoacota la Dra. Ana Silva- cuando vamos al turno intermedio, esa correlación entre desempeño y tipología circadiana se pierde, se desdibuja que el cronotipo pueda tener una incidencia en el desempeño de los estudiantes. Es muy probable que no sea la vespertinidad en sí la que está tironeando el desempeño para abajo, sino que sea la desincronización o deuda de sueño, porque en el turno intermedio tenemos a los estudiantes en récord de vespertinidad, sin embargo la vespertinidad y los desempeños no están correlacionados. Y en el turno matutino sigue pasando”– explica.

Las científicas cuentan que en el mundo, la población de jóvenes mejor estudiada desde el punto de vista cronobiológico en su relación con el desempeño académico, es la española.

“En estas investigaciones, hay como hechos ya demostrados con poblaciones de estudiantes y jóvenes en miles, y las tendencias que surgen son que la nocturnidad y las alteraciones del sueño están relacionadas con varios problemas de salud y de desempeño. Por ejemplo, hay una mayor tendencia a la obesidad, al consumo de sustancias, a las depresión”- agregan.

Este es un reclamo de los estudios cronológicos en el mundo, que dice ‘prestemos atención al horario de ingreso en jóvenes que tienden a ser vespertinos’. Quizás les estamos imponiendo un factor que es influyente y negativo para una población que naturalmente esta ubicando su sueño en horarios más tardíos. Y es de alguna manera un reclamo que nosotros estamos abonando con datos uruguayos. ¿Que esto resuelva el tema del desempeño? No, pero acá hay un factor a atender, y ahora podemos decir que en la población muestrada en el liceo 10 en el 2016, ese factor influye en el turno matutino”-dice Silva.

Y agrega: – “Una de las cosas novedosas de nuestros resultados, es que le quita de forma relativa la importancia a la vespertinidad. Nosotros logramos “disecar” entre la vespertinidad en sí misma y la desincronización o deuda de sueño. A esto se le llama jetlag social. Es como cuando viajamos trans logitudinalmente a Moscú o a Japón. En ese debate de si la influencia de lo cronobiológico es por la vespertinidad o por la deuda de sueño, este estudio tiene una mirada interesante que tira la balanza a fortalecer que la desincronización está comprometiendo más, en este caso, a los estudiantes, que la vespertinidad”-concluye.

Texto: Alexandra Perrone.

Foto: Web Radio Uruguay.

Entrevista: Gustavo Villa.

Los jóvenes y adolescentes uruguayos sufren diversos trastornos de sueño que podrían incidir en su desempeño académico y laboral

La cronobiología estudia los ritmos biológicos del organismo y su adaptación ante los cambios cíclicos del entorno.

Los conocimientos científicos a nivel mundial sobre esta área son relativamente nuevos; y los expertos en cronobiología buscan actualmente profundizar las influencias de la vida moderna sobre ese “reloj” interno que tenemos todos los seres vivos, y que se encarga de guiar y anticipar los cambios de muchas funciones que ocurren a los largo de los días.

En Sobreciencia recibimos nuevamente a las Dras. Ana Silva y Bettina Tassino; quienes a comienzo del 2015 nos habían introducido en el tema de los ritmos circadianos, los cronotipos, y el primer estudio realizado a un grupo específico de jóvenes uruguayos que viajaron a la Antártida.

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Primeras investigaciones cronobiológicas en Uruguay.

En aquel entonces la Dra. Ana Silva (Prof. Agregada del laboratorio de Neurociencias de la Facultad de Ciencias-UdelaR y coordinadora de bases neurales de la conducta del IIBCE) y la Dra. Bettina Tassino (Prof.adjunta de la Sección Etología de la Facultad de Ciencias); analizaban los primeros resultados del ciclo de sueño de los jóvenes universitarios que participaron de la “1ª Escuela de Verano de Introducción a la Investigación Antártica”, organizada por la Facultad de Ciencias y el Instituto Antártico Uruguayo y llevada a cabo en la Base Artigas del continente blanco en febrero del 2015.

AS: -“Nosotras arrancamos en forma muy puntual con la realización de la Primera Escuela de Investigación Antártica. El experimento era muy claro: los estudiantes iban a estar sometidos a más horas de luz; porque en Uruguay el verano tiene 14 horas de luz y 10 de oscuridad, y ellos se iban a trasladar a la Antártida, dónde hay 20 horas de luz y cuatro horas de oscuridad. Nuestra pregunta era ¿este cambio les modificaría los hábitos de sueño y la segregación hormonal?”.

BT: -“Hay que explicar primero que este es un juego entre dos hormonas. Está la melatonina que es la de la noche, la que empieza a segregarse cuando no hay luz, y otra es el cortizol, que es la hormona de la alerta, la que se empieza a segregar en la mañana. Y es ahí donde aparece el problema, ese “tironeo” que la vida moderna le hace a nuestro “reloj” biológico. Porque actualmente el periodo de luz al que estamos expuestos es más largo que el período de luz solar, debido a la luz artificial; y ahí se genera un desfazaje con lo que es nuestra adaptación evolutiva. Y a su vez, la luz artificial no es lo único que genera ese desfazaje, también hoy en día vivimos sometidos a cambios de temperatura por el uso de aire acondicionado y ala uso abusivo de tecnologías; que tienen una luminosidad en el espectro de luz visible que genera que nuestro organismo sienta que sigue estando de día. Entonces, todos esos cambios modifican la segregación de hormonas. En el caso de losl impulsos de luz “artificial”; los mismos atrasan el comienzo de la segregación de la hormona del sueño, la melatonina”.

AS: -“ Y es allí a dónde se está a puntado a ver en lo que tiene que ver con la cronobiología y a responderse preguntas como ¿hay cambios en los patrones de la secreción de melatonina cuando por diversos motivos la población humana necesita o toma horarios que no están enfazados con la puesta y salida del sol? En esa primera instancia de investigación los estudiantes hicieron un diario de sueño, respondieron cuestionarios de sus hábitos de sueño; y obtuvimos muestras de saliva antes, durante y después del viaje. Con los primeros resultados; encontramos algo que nos llamó mucho la atención: Pudimos ver una población extrema, con cronotipos muy tardíos, jóvenes muy “búhos” o sea, con ciclos de sueño que comienzan muy tarde en la noche. Y ahora, después de dos escuelas antárticas hemos confirmado que ellos están más expuestos a la luz en condiciones antárticas, hemos confirmado que hay una disminución de la duración del sueño en la Antártida porque están exigidos, no solo por el fotoperíodo, sino también por una agenda curricular muy exigida, y por condiciones de vida en base militar. Y lo que estamos ahora esperando son los resultados de las medidas de melatonina de muestras de saliva que sacamos de todos los estudiantes en dos situaciones; en la situación antártica y en el equinoccio uruguayo, en marzo, para poder ver si logramos encontrar ese cambio. Y a su vez, ver si ese cambio depende del cronotipo de la persona. O sea; ¿quiénes cambian más el pulso de la melatonina; los que son los más tardíos de todos o los que son más tempraneros? ¿Quién tiene el reloj biológico más forzado?”.

BT: -“ Lo que encontrábamos en esa comparación del antes, durante y después de la Antártida, es que los cronotipos de los estudiantes; los que son más tardíos y más tempraneros de alguna manera los hacen comportarse de manera diferente en la Antártida. O sea, nosotros detectamos una disminución en las horas de sueño de todos los estudiantes, pero si hilamos más fino, y separamos entre alondras y búhos; vemos que la disminución de sueño se produce en momentos diferentes del día. Aquellos estudiantes que tienen cronotipos más tempranos, en Uruguay se despiertan igual de temprano de lo que se despertaban en la Antártida. O sea, son personas que normalmente se despiertan temprano, independientemente del fotoperíodo. Pero en la Antártida las alondras se iban a dormir más tarde de la hora en que suelen irse a dormir en Uruguay. Entonces ahí esta el déficit de sueño de esos estudiantes. Entonces la pregunta es: ¿Por qué esos estudiantes no se dormían en la Antártida a la misma hora que en Uruguay? Nuestra hipótesis es que como a la hora que se suelen ir a dormir en Uruguay, en la Antártida aún es de día, entonces eso los fuerza a atrasar su inicio de sueño. Los búhos, por su parte, se acuestan a la misma hora acá y en la Antártida, o sea, muy tarde. Sin embargo, en la Antártida, por la agenda curricular, están forzados a levantarse más temprano, y ahí está su deuda de sueño”.

AS:-“Como consecuencia, y dejando un poco de lado lo estudiado en la Antártida; vayámonos a esa característica que entendemos realmente peculiar de los hábitos de sueño de los jóvenes uruguayos: nuestros jóvenes viven en deuda de sueño. Hay un jet lag social, no logran conciliar el sueño hasta muy tarde de noche, todos duermen menos durante la semana que en los fines de semana, y esa deuda la van arrastrando. Mientras la agenda curricular los hace levantarse temprano, la agenda social los hace acostarse tarde. Es un valor muy alto este desfazaje. Aun siendo esperable que los jóvenes biológicamente en la adolescencia sean más tardíos; no se tiene en cuenta a la biología cuando tienen que ir al liceo a las siete y media de la mañana. Y si la fuerza de la naturaleza no se contempla, de alguna forma aparece”.

Investigación cronobiológica en el liceo Nº10 de Montevideo.

Estos resultados obtenidos en las dos escuelas antárticas generaron una nueva línea de investigación para estas científicas. En esta oportunidad, durante este 2016, trabajaron directamente en un centro educativo público de Montevideo. Los principales objetivos son ampliar la muestra de adolescentes estudiados, identificar variables que puedan incidir en los hábitos de sueño y estudiar la relación de los cronotipos (alondras y búhos) con el desempeño educativo de los participantes.

BT: “Cabe aclarar que este proyecto responde a una tesis de maestría en neurociencias de PEDECIBA de Ignacio Esteban, que además de ser biólogo es docente. Y nos acercamos al liceo 10, de alguna manera por tener esa cercanía física con la Facultad de Ciencias y tuvimos una cálida e interesada recepción con la dirección y con todo el cuerpo docente”, cuenta la científica.

Es importante destacar que esta investigación se realizó con el aval y según las recomendaciones del Comité de Ética en Investigación de la Facultad de Psicología, y con el permiso del Consejo de Educación Secundaria. Además, los datos obtenidos serán rotulados con un código numérico, para resguardar la identidad de los participantes y sus datos serán tratados de manera confidencial, ya que solamente el grupo de investigadores responsables tienen acceso a la base de datos”.

AS: “Los estudiantes mayores de edad tuvieron que firmar un consentimiento y los menores llevarle el permiso a los padres. Es solamente así que nosotros podemos recabar estos datos. Los jóvenes llenaron cuestionarios y tomas de muestras de su peso, talla, y datos mas culturales, además de contar cuáles eran sus hábitos. Luego de eso celebramos porque tuvimos un acceso a más de 250 estudiantes, divididos entre dos turnos, 130 en cada uno.. Es el número de muestra de adolescentes más grande registrado en Uruguay para una investigación”.

BT: “Hoy lo que tenemos son los datos de la caracterización cronobiológica de esos jóvenes de liceo 10 de dos turnos. El de la mañana, que son los que entran a las 7:30 y el de la tarde que comienza a las 11:30 de la mañana. Los estudiantes son de cuarto, quinto y sexto año y tiene entre 15 y 19 años. Estos jóvenes están en su pico de nocturnidad”.

Las científicas explicaron a Sobreciencia que se le denomina cronotipo a las preferencias en la distribución circadiana de actividades, y que hay una medición por la que se le da un número al cronotipo.

AS: “Por ejemplo si el estudiante se acostó a las dos de la mañana y se despertó a las diez, ese alumno tendría un cronotipo de seis, que es la hora que marca el centro de su ciclo de sueño. En las investigaciones realizadas en otros países de Europa, se llegó a que los estudiantes europeos tiene un cronotipo cercano a 4. Pero aquí, en este estudio que venimos realizando en el Liceo 10, muestran que los estudiantes uruguayos tienen un cronotipo entre 5 y7”.

BT: -“Eso que ya nos había llamado la atención en los estudiantes universitarios, se confirma una vez en esta muestra tomada de estudiantes del Liceo 10. Y el valor que nos llama la atención también es las pocas de sueño que duermen estos estudiantes, están durmiendo seis horas por día. Es muy poco para la edad que tienen, ya que un adolescente tiene que domir entre 8 y 10 horas por día”.

AS: “Hay dos focos de atención en el mundo académico y preocupación. Primero que los jóvenes duermen muy poco, y lo otro es el cronotipo valor siete. Cuando hemos hablado de este proyecto en ambitos científicos internacionales, no nos creen. Es imprescindible aclarar que en este proyecto estamos utilizando los cuestionarios validados internacionalmente, incluso en sus traducciones”.

En estos días se están procesando los resultados educativos de esta experiencia de investigación que busca determinar si existe un relacionamiento de los trastorno de sueño de nuestros adolescentes y su rendimiento escolar.

Ampliando la mirada

Pero esta investigación no se quedó solamente con los jóvenes universitarios que fueron a la Antártida y los que estudian en el liceo 10 de Montevideo; porque estas científicas que buscan profundizar en la cronobiología de nuestros jóvenes, fueron invitadas a formar parte del “Estudio Longitudinal del Bienestar en Uruguay (ELBU). Este es un proyecto de investigación del Instituto de Economía cuyo objetivo general es el abordaje sistemático del estudio de la evolución del bienestar desde un enfoque multidimensional, a partir de un relevamiento longitudinal representativo de los niños que concurren al sistema de educación primaria público.

AS: “Este es un estudio multidisciplinario un proyecto coordinado por la Facultad de Medicina y por el Instituto de Economìa de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de la República. Tuvimos la posibilidad de acceder a una de las directoras; la economista Andrea Vigorito, que nos ofreció la oportunidad de incluir un custionario cronobiológico, que fue respondido en la encuesta que se realizó en 2015. Para nosotros esto de alguna manera es “el sueño del pibe”, ya que eran un grupo de jóvenes universitarios y de algunos grupos de un liceo. Formar parte ahora de este proyecto significa que tiene las garantías de un estudio muestral. Son 2500 muchachos que estaban cursando primero de escuela en 2004 y que respondieron los cuestionarios alrededor de los 18 años. Este estudio incluye zonas urbanas y rurales de Montevideo e interior.

BT: “Nosotros recién tuvimos acceso a una submuestra de los casos cronobiológicos que fueron reportados, cerca de 628 jóvenes de Montevideo. Estamos muy ansiosas por acceder al resto de los datos, que son esas encuestas que van a buscar a las personas, es un estudio de un esfuerzo muy grande. Y les podemos contar que en estos 628 jóvenes de 18 años también se confirma que son cronotipos tardíos, con un jet lag social de aproximadamente dos horas, y una duración de sueño por debajo de las siete horas”.-concluye.

Texto: Alexandra Perrone

Entrevista: Gustavo Villa

El jet lag social: un desfasaje potenciado en los más jóvenes

Los adolescentes pasan forzando su reloj biológico todas las semanas. Biológicamente, es como si viajaran y volvieran de Europa, comentaron las especialistas Ana Silva y Bettina Tassino.

Durante años, los científicos dedicados al estudio de la cronobiología, descubrieron que todos tenemos un reloj biológico. Este reloj, es un material biológico que se encuentra en nuestro cerebro, en el denominado Núcleo Supraquiasmático. Funciona como un “reloj” maestro que controla las actividades rítmicas a todos los niveles del ser humano. Por ejemplo, la secreción de distintas hormonas a lo largo del día, los procesos digestivos y los tiempos de reposo y actividad.

Todos tenemos información genética muy ancestral incorporada, un reloj interno que no depende de nuestro desarrollo social ni de nuestra vida de ciudad.

Las adaptaciones de este reloj a la vida moderna y el impacto que esto puede producir en la salud humana, es actualmente un tema central de investigación a cargo del doctor Till Roenneberg, de la Universidad Ludwig-Maximilians de Múnich, Alemania.

Este equipo de científicos explica que existe una diversidad natural (cronotipos) para el reloj biológico en las poblaciones humanas. Denominan “alondras” a aquellas personas muy matutinas, que se despiertan temprano en la mañana y se acuestan antes de la medianoche; y “búhos” a aquellos muy nocturnos, que concilian el sueño entrada la madrugada y se despiertan luego cerca del mediodía.

Un cuestionario web, denominado MCTQ (Munich Chronotype Questionnire) informa a todo el que lo complete a qué cronotipo pertenece, y qué tanto forzamos a nuestro reloj biológico en función de nuestros horarios laborales y nuestras horas de descanso.

Las doctoras Ana Silva y Bettina Tassino estudian en Uruguay los temas relacionados cronotipos y ritmo circadiano.

Comentaron que algunos estudios han mostrado que el rendimiento académico de los jóvenes ha mejorados si, en vez de entrar al liceo a las 7.30, entran a las 9.00. Eso está atado al cronotipo que predomina en esa etapa de la vida: los jóvenes son esencialmente “búhos”, dijeron.

Para conciliar la vida de las obligaciones y la de diversión, tironean de su reloj biológico en ambos sentidos todas las semanas. “Es como que viajan y vuelven de viernes a lunes”, comentaron.

Texto: Web Radio Uruguay

Foto y entrevista: G. Villa A. Perrone