Se necesita más investigación científica y oportunidades laborales, dijo prorrectora de Udelar

Un 70% de los investigadores que trabajan en Uruguay tiene vínculos con la Universidad de la República, expresó Cecilia Fernández.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                La Universidad de la República (UdelaR) es el actor más significativo respecto a la generación de conocimiento científico en nuestro país.

Con esa responsabilidad es que la Comisión Sectorial de Investigación Científica (CSIC) —un órgano de co-gobierno universitario creado hace 27 años— trabaja con el objetivo de fomentar la investigación en todas las áreas del conocimiento a través de la implementación de diversos programas.

La prorrectora de investigación de la Udelar y presidente de la CSIC, Dra. Cecilia Fernández, dijo a SobreCiencia que es una preocupación de la institución producir investigación de calidad en todas las áreas del conocimiento y en todos los servicios del país donde está la Universidad.

Fernández agregó que en términos de volumen del presupuesto universitario, la Udelar destina una parte importante de sus recursos a la investigación.

Hay tres componentes fundamentales, uno es el presupuesto que maneja la CSIC, que es el presupuesto que se destina a proyectos de investigación de distinto tipo y en distintas modalidades. El segundo componente, que ha crecido mucho en los últimos años, es el presupuesto de la Comisión Académica de Postgrado. Es el dinero del presupuesto universitario que se destina al fortalecimiento de los postgrados, fundamentalmente becas de maestría y doctorado, que complementa el sistema de becas para postgrados nacionales de la ANII (Agencia Nacional de Investigación e Innovación). Después hay un tercer componente que en volumen es el más importante en contribución a la creación de conocimiento: el Fondo de Dedicación Total, la partida central que paga el complemento salarial que reciben los docentes que tienen una dedicación exclusiva a la institución. El otorgamiento de la dedicación total se hace contra un plan de trabajo que el docente presenta y un componente importante de ese trabajo es el programa de investigación. Este es el componente más importante de todos, y como programa único, es la contribución más importante del presupuesto nacional a la creación de conocimiento. El fondo de dedicación total es más de la mitad de todo el dinero que la Universidad destina a ese fin, es del orden de 900 mil millones de pesos”, detalló Fernández.

Egresados que se van

Respecto a la “fuga de cerebros”, Fernández expresó que antes emigraban los graduados universitarios y ahora “se nos van los egresados de doctorados”, una situación que describió como muy preocupante porque el país invirtió mucho en formar a una generación de jóvenes con una muy buena formación académica, ganas de trabajar y de quedarse en el Uruguay.

Desde el punto de vista del país es muy malo perderlos y desde el punto de vista de toda la ecuación es como una situación bastante desafortunada, porque la gente se va enojada, frustrada y es en todo sentido un muy mal negocio. Digamos que el conocimiento generado queda, no tiene por qué perderse, el asunto es el recurso humano y la capacidad que adquirió para resolver problemas. Dinero hace falta sin duda porque hay algo que tiene que ver con la posibilidad de contratar a la gente, pero también es el ofrecer oportunidades de inserción en algunas instituciones que de repente no están pensando en contratar investigadores sino en contratar otro tipo de personal calificado. Yo creo que sin duda hacen falta más institutos de investigación y hace falta tener la posibilidad de crear oportunidades de inserción, porque tienen que tener un salario para vivir y dedicarse a tiempo completo”, reflexionó.

Herramientas para fomentar la investigación nacional

La Comisión Sectorial de Investigación Científica fue creada en 1990 y su papel principal es fortalecer el estímulo de la investigación en el ámbito universitario. Para ello se utilizan distintos programas de apoyo que abarcan diferentes líneas de investigación. Estos programas apuntan a promover la capacidad de creación de conocimiento y la interacción de los investigadores con el resto de la comunidad científica. Fernández dio detalles de estas iniciativas.

Tenemos proyectos de investigación para científicos en distintos niveles de su carrera: de iniciación, de investigación y desarrollo y también el programa de apoyo a grupos de investigación, que brinda apoyo por cuatro años. Es una experiencia interesante de la cual hemos tenido solamente dos convocatorias y ahora en el 2018 toca hacer la tercera. Otro es el programa de apoyo a la movilidad y al intercambio académico, donde se apoya la participación de investigadores en congresos en el exterior o pasantías, la venida de profesores visitantes al país y también la organización de eventos”, contó.

La científica mencionó además la existencia de programas de interacción con la sociedad para proyectos que involucran a investigadores de la Universidad y a actores externos. Ahí el desafío más importante es identificar un problema que comprometa la inclusión de un colectivo de la sociedad cuya resolución requiera investigación. También cuentan con un programa denominado “Vinculación, Sociedad y Producción” que tiene dos modalidades; una con financiación enteramente universitaria y otra cofinanciada entre la Udelar y el actor externo.

Después hay un conjunto de programas que funcionan de una forma diferente y que algunos de ellos han tenido varias ediciones y han sido muy exitosos, que fueron los proyectos Ancap-Udelar y UTE-Udelar. En ellos la Universidad convoca a los investigadores a presentar proyectos en torno a un determinado problema y el proyecto se elabora con la participación de las dos partes. El actor externo designa para cada uno de los problemas identificados un referente, y los investigadores formulan el proyecto. Después se evalúa por su calidad académica y los aprobados se remiten al actor externo que decide cuál proyecto financia. Aquí la Udelar ofrece la capacidad de producción de conocimiento de su gente y el aparato de gestión y el actor externo da el problema y el financiamiento”, contó.

Otro programa de la CSIC destacado por la prorrectora es el de contratación de académicos provenientes del exterior, que ha permitido comenzar a investigar en áreas de la ciencia que no estaban desarrolladas en nuestro país. Remarcó además la importancia del Programa de Apoyo a la Investigación Estudiantil, cuyos resultados se muestran en el tradicional evento denominado “ExpoCierre”.

Nosotros lo valoramos como un instrumento de formación de los estudiantes, independientemente de que no vayan a ser investigadores después. Pensamos que es muy formativo, ya en el grado, tener la experiencia de formular un proyecto, ejecutarlo y hacerlo en grupo. Tienen un tutor que los guía en el proyecto, pero la formulación y la identificación del problema tiene que ser de los estudiantes. Pasan después por la etapa de ejecutar el proyecto, de presentar informes y de difundir los resultados, que es lo que se hace en esa jornada. Desde el punto de vista costo-beneficio, es el programa más exitoso que tenemos”, expresó.

Texto: Alexandra Perrone

Entrevista: Gustavo Villa

La “Agenda Cultura, Educación y Ciencia” busca hacer sinergia entre las instituciones

Muchísimas actividades de Cultura, Educación y Ciencia para el año 2018 en todo el país. Entrevista al responsable del Área científica del MEC, Gustavo Riestra.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                           El pasado viernes 22 de diciembre se llevó a cabo la presentación de la “Agenda Uruguay: Cultura, Educación y Ciencia”, una iniciativa elaborada por una mesa de trabajo integrada por la Academia Nacional de Ciencias; la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP); la Dirección para el Desarrollo de la Ciencia y el Conocimiento (D2C2); las direcciones nacionales de Cultura y de Educación, del Ministerio de Educación y Cultura; el Instituto de Investigaciones Biológicas Clemente Estable (IIBCE); el Programa de Desarrollo de las Ciencias Básicas (PEDECIBA); las facultades de Ciencias y de Química de la Universidad de la República y el Plan Ceibal.

El responsable del Área científica del MEC, Gustavo Riestra, dijo a SobreCiencia que esta es una agenda “móvil”, que “busca hacer sinergia entre las instituciones”, nutrida de actividades en todo el país.

– “Es una agenda móvil, porque no está establecida fija para el 2018, si bien hay muchos eventos ya marcados con fechas, la misma va a tener cambios, ajustes e incorporaciones de actividades vinculadas a Cultura, Educación y Ciencia de otras instituciones, que hoy tal vez no estén integrando el Comité asesor. No es una agenda de algunas instituciones, es una agenda país“- detalló Riestra.

“Este grupo ha estado trabajando todo el año, construyendo esa sinergia, que ahora vemos plasmada en esta agenda”-agregó.

Riestra anunció que en breve se creará una única vía de comunicación para recibir  propuestas de actividades para integrar esta agenda, pero aclaró que por el momento aquellas instituciones interesadas pueden comunicarse a través del teléfono 2915 01 03 interno 1601 al 1634.

Ver agenda aquí

Foto: MEC

Entrevista: Gustavo Villa

 

 

 

No hay evidencia de que los transgénicos “per se” potencien el rendimiento, dijo investigador

El investigador Ariel Castro, representante de la UdelaR en el Comité de Bioseguridad, habló en SobreCiencia de los nuevos transgénicos aprobados.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                 El Gabinete Nacional de Bioseguridad aprobó 14 nuevas variedades de transgénicos, sobre diez de las cuales hubo consenso. La votación fue de cuatro a dos. A favor estuvieron los ministerios de Economía, Ganadería, Industria y Relaciones Exteriores. En contra se posicionaron el Ministerio de Medio Ambiente y Salud Pública.

El Gabinete de Bioseguridad contará con el asesoramiento del Comité de Bioseguridad que estará a cargo del Dr. Ariel Castro. Castro es docente grado 5 de la Universidad de la República (Udelar), integra el Departamento de Producción vegetal de la Facultad de Agronomía y trabaja en la Estación Experimental Mario Cassinoni, en Paysandú.

El científico aclaró a SobreCiencia que la Udelar no ha participado en el proceso de aprobación de los nuevos transgénicos.

Lo más importante son resistencia a coleópteros en maíz y tolerancia a herbicida en soja, y es fundamental aclarar que la UdelaR no ha participado en esto, en este proceso, porque el tema del maíz con resistencia a coleópteros es un tema que viene desde hace cuatro o cinco años y fue el que motivó que la Universidad se retirara del Comité de Seguridad. En el correr de este año ha habido planteos por parte del Poder Ejecutivo y una reconsideración, basada en que las condiciones del proceso van a ser distintas”, explicó.

Castro detalló que los transgénicos que han funcionado son de dos grupos: los tolerantes a herbicidas y los resistentes a plagas, que técnicamente, implican dos estrategias completamente distintas para enfrentar el problema.

“Los que tienen resistencia a plagas, que son los más comunes, básicamente lo que hacen es lo que yo llamo ‘una estrategia activa’, producen un compuesto, una toxina, un insecticida biológico que controla la plaga. Los que tienen tolerancia a herbicida, tienen una ‘estrategia pasiva’, porque lo que aporta el transgénico es inmunidad ante el herbicida. Al tener el evento transgénico, lo que ocurre es que el herbicida no afecta al cultivo. Es pasiva porque el transgénico no implica un mecanismo de control de la maleza, el mecanismo de control es el herbicida. Para dejarlo más claro: usted puede plantar todo el maíz y toda la soja tolerante al glifosato que quiera y no agregar una gota de glifosato. En el caso de la resistencia a plagas es distinto, el cultivo produce y va a estar interactuando, no sólo con la plaga específica, sino con la fauna y la microfauna que rodea el cultivo”, explicó.

El experto sostuvo que si se aplica un herbicida sistemáticamente en cantidades exageradas y en momentos inadecuados, a la larga se va a estar seleccionando sobre la población de malezas y de especies naturales en el campo, y tarde o temprano, van a aparecer malezas resistentes, o  una especie se transformará en maleza resistente.

Castro expresó que esto es lo que está ocurriendo con el glifosato, un herbicida al que el sobreuso y el mal uso durante veinte años, lo transformaron en un herbicida que no les hace nada a un grupo importante de nuevas malezas, lo que ha despertado la necesidad de controlarlas con otras cosas.

Lo que generan estos nuevos eventos cultivables es que son tolerantes a dos herbicidas que son previos al glifosato: el 24D, que tiene unos cincuenta años, y el Dicamba, que debe tener cerca de 30 años. La cosa novedosa es usar herbicidas viejos porque son herbicidas que controlan estas malezas que el glifosato ya no puede controlar. Pero estos herbicidas no son todo lo que el glifosato es, son herbicidas que tienen un nivel de toxicidad mucho mayor, que tiene un nivel de persistencia en el suelo mucho mayor, con lo cual vamos a estar complicando la rotación de los cultivos y demás, son herbicidas mucho más complicados. Hay que entender que si nos pasó esto con el glifosato —por sobreuso— por no trabajar sobre un manejo integrado, puede ser que sea una solución inmediata pero seguramente todos estos problemas que vivimos con el glifosato nos ocurra con estas nuevas viejas opciones, y probablemente, más rápido”, advirtió.

Consultado sobre si la aprobación de estos nuevos eventos es o no una mala noticia, Castro dijo que en el caso de la soja resistente a herbicidas, el problema es que nuestro sistema productivo tiene defectos en la toma de decisiones y hace que las perspectivas con estos eventos sean más complicadas de lo que podrían llegar a ser.

El problema no es que los eventos en sí respecto a la tolerancia de herbicidas sean de por sí malos, porque puede ser bueno tener una herramienta más en la caja de herramientas y en determinados casos puntuales utilizarlas. Desde el punto de vista productivo, podría considerarse una opción interesante. El problema es cómo se han utilizado estas alternativas”, dijo.

Sin embargo aclaró que en el caso del maíz, sí es una mala decisión porque se está habilitando un evento que es activo, que es contra una especie que no es plaga en el Uruguay y que puede afectar a otras especies que en algunos casos son beneficiosas.

Si sembramos estos eventos, vamos a estar actuando sobre la fauna natural de las chacras, sin ningún beneficio obvio, porque no hay nada que aporten a la producción”, enfatizó.

Castro agregó que la existencia de transgénicos no puede justificar la mala agronomía ni la pereza intelectual y que muchas veces se señala a la Academia porque no da soluciones, cuando la realidad es que a mucha gente no le gustan las soluciones que la Academia brinda.

Si ustedes se atan a una sola herramienta y después le echan la culpa al que les proveyó la herramienta, la responsabilidad es de ustedes porque optaron por una medida simplificada, por la medida fácil, que es echar algo que mate todo sin estudiar chacra a chacra y conocer cuáles son las poblaciones tratando de controlarlas y manejarlas. Hasta ahora no hay ninguna evidencia de que los transgénicos per se aporten al potencial de rendimiento, quién dice lo contrario, está mintiendo”, señaló.

En mi opinión —y acá estoy hablando como profesor de mejoramiento genético— la liberación de estos maíces resistentes a algunos coleópteros no parece una buena noticia. El tema de la soja tolerante sobre todo a Dicamba, per se no es un grave problema. El problema viene más por el lado de cómo se aplica y cómo se han manejado este tipo de herramientas. La relación que importa es la relación maleza-herbicida, el transgénico lo único que hace es que se pueda aplicar. Si aplicamos mal el herbicida, nos va a pasar lo que nos pasó con el glifosato”, concluyó.

Texto: Alexandra Perrone

Entrevista Gustavo Villa

Las políticas que existen actualmente son insuficientes o escasas para afrontar la inequidad de género en ciencia y tecnología

Mujeres y ciencia en Uruguay: la necesidad de generar políticas equitativas y justas. Entrevista a Mariana González Pirez.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                            Las políticas que existen actualmente son insuficientes o escasas para afrontar la inequidad de género en ciencia y tecnología, dijo Mariana González Pírez, asesora de la oficina de género de la OPP.

Hace pocos días fue presentada la investigación “Mujeres en ciencia, tecnología e innovación: un problema de justicia”. El objetivo es disminuir la brecha de género en las ciencias básicas y en el área de las tecnologías de información comunicación para desmitificar que son áreas del conocimiento sólo para hombres.

Este estudio se llevó a cabo por la “Mesa Interinstitucional de Mujeres en Ciencia y Tecnología”, creada hace un año en la órbita de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP) que incluye al Ministerio de Industria, Energía y Minería (MIEM), al Ministerio de Educación y Cultura (MEC), a la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII), al Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres), al el Instituto de Investigaciones Biológicas Clemente Estable (Iibce), al Plan Ceibal, a la Universidad de la República (Udelar), a la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP) y a la Cámara Uruguaya de Tecnologías de la Información (CUTI).

En este trabajo se analizaron las brechas de género en las carreras denominadas STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas) poniendo énfasis en el análisis desde el ingreso al sistema educativo, el desempeño y el desarrollo de las mujeres en otros niveles más altos.

Mariana González, coordinadora de esta investigación y asesora de la oficina de género de la OPP, dijo a SobreCiencia que es necesario trabajar en conjunto y generar políticas para solucionar problemas históricos de inequidad, ya que en los lugares de tomas de decisiones o jerárquicos las mujeres no están representadas.

“Nosotros estamos trabajando en la perspectiva de género en temas vinculados a ciencia, y si pensamos la distribución que existe de las mujeres en carreras de ciencia y tecnología, los lugares jerárquicos, o los lugares que ocupan las mujeres en sitios donde se da la decisión, ya sea desde el punto de vista económico o político, las mujeres no están representadas. Y si las mujeres no están representadas, lo que se está dando es un problema de justicia”, dijo González Pírez.

Tenemos también a aquellas mujeres que sí ingresaron a carreras científicas, y las políticas que existen actualmente son insuficientes o escasas para atender cuestiones históricas. Está el mito mujer-madre. Históricamente las políticas que atienden a mujeres en situación de embarazo o de corresponsabilidad en los cuidados son bastante escasas para que una mujer pueda continuar con su decisión reproductiva y que, a su vez, no caiga del sistema científico”, agregó.

La experta enfatizó sobre la importancia de pensar sistemas que por un lado incorporen a las mujeres que en este momento no están representadas en las carreras y a su vez generar estrategias para aquellas que sí están dentro del sistema para que ese pasaje y ese tránsito “no sea escabroso”.

González agregó que el saber científico se vincula más al hombre y mencionó que si bien hay muchas mujeres científicas que hicieron historia, es muy difícil encontrarlas en la web. Mencionó además, que cuando los grupos de investigación científica no incorporan mujeres se escapan elementos que son fundamentales.

“El enfoque que nosotros tratamos de tener es que acá hay un problema de justicia y de inequidad porque no todos tenemos las mismas condiciones para llegar a los objetivos planteados. Y si nos ponemos en la postura de ‘a mí nunca me sucedió nada’ y nos ponemos a pensar ‘que el que se esfuerza llega’, en el medio estamos perdiendo de generar políticas que hagan que las trayectorias sean mucho más amables, equitativas y justas. Nos queda mucho por hacer, estamos más que dispuestos”, concluyó.

Texto: Alexandra Perrone

Entrevista: Gustavo Villa

“La controversia sobre transgénicos es necesaria y bienvenida”

“Los científicos no estamos en una torre de marfil, tenemos el deber de responder a lo que necesita la sociedad”, dijo Ana Inés Zambrana.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                          Para la investigadora del Instituto de Investigaciones Biológicas Clemente Estable (IIBCE) Ana Inés Zambrana la controversia sobre transgénicos, una de sus áreas de trabajo, es bienvenida. Hay muchos estudios y no hay indicios de que haya riesgo para la salud humana, señaló y remarcó, asimismo, que los cuestionamientos son necesarios.

Los científicos no estamos en una torre de marfil, tenemos el deber de responder a lo que necesita la sociedad”, dijo en SobreCiencia. El debate es positivo porque significa que la gente está informándose, agregó y enfatizó que hay que seguir investigando.

Zambrana detalló que su investigación en el área fue sobre arroz transgénico y que buscaba llegar a un tipo de grano con más componentes nutritivos que el común. La investigación se hizo pensando en países del tercer mundo que solo se alimentan de arroz, señaló y comentó que la utilidad concreta para la sociedad es uno de los factores definitorios para elegir sus temas de investigación.

Otra de las áreas de trabajo de la investigadora es la interrelación entre la diabetes y los problemas cardíacos. La causa de la diabetes —tipo 1, en la que se focaliza— es que el páncreas no produce insulina y eso lleva a desequilibrios de los niveles de azúcar en la sangre, explicó. Eso hace que el corazón bombee menos, amplió, y que se genere hipertrofia del órgano que deriva en problemas cardiovasculares.

Zambrana contó que es integrante del movimiento scout, subrayó que la formación que recibió en ese espacio incide en su rol de investigadora y dijo que ambas actividades se complementan. “Los scouts nos formamos para trabajar en equipo y gestionar proyectos”, señaló y destacó que el movimiento da educación en valores, formación para estar en comunidad y respetar al otro.

Otra de las características de la formación scout es la de estar dispuesto a encarar nuevos proyectos, acotó y esa impronta incidió para su integración al grupo de monólogos científico-humorísticos Bardo Científico. El grupo, contó, evalúa muy positivamente el camino que viene recorriendo desde su creación en 2015.

“Hay mucho interés de sectores de la educación y de la ciencia que están cada más entusiasmado con lo que hacemos”, apuntó. “Por eso tenemos muchos proyectos para 2018”, subrayó.

Texto y foto: Web Radio Uruguay

Entrevista: Gustavo Villa

Egresados de Ingeniería darán a conocer las tecnologías con las que trabajan en el exterior

La Facultad de Ingeniería (Fing) y la Fundación Julio Ricaldoni, organizan el evento “¿Donde trabajan y qué hacen los ingenieros uruguayos?”.                                                                                                                                                                                                                       El mismo se realiza en el marco de un ciclo de actividades de la “Red Alumni en el mundo”, en el que ingenieros egresados de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de la República, que han trabajado en proyectos innovadores en el exterior, cuentan cómo y dónde aplican los conocimientos adquiridos en la Facultad.

Este jueves 21 de diciembre a las 18.00 horas expondrán los ingenieros Jacinto Durán y Gabriel Eirea. Durán es egresado de la carrera de Ingeniería Civil. Trabajó aquí en Uruguay en la Dirección Nacional de Vialidad y en Ciemsa, y desde el año 2007 comenzó a trabajar en proyectos de energía en Francia, Reino Unido, España, Estados Unidos e Israel. Actualmente es Director de Proyecto para General Electric de una planta termosolar de torre en el desierto de Negev, en Israel.

Por su parte, Gabriel Eirea es ingeniero electricista egresado de la Facultad de Ingeniería y profesor agregado de su Instituto de Ingeniería Eléctrica. Desde abril de 2016 trabaja para ON Semiconductor en Sunnyvale, California. Allí realiza tareas de modelado y control de convertidores electrónicos de potencia, como parte del diseño de circuitos integrados para la gestión de energía en teléfonos celulares.

Eirea contó a SobreCiencia que la idea de la Red Alumni es que los ingenieros recibidos que se encuentren trabajando con desarrollo tecnológico que no existe aún en Uruguay, puedan vincular esos conocimientos a proyectos en nuestro país.

El objetivo es que “quienes estamos por distintas partes del mundo experimentando otro tipo de desarrollo tecnológico, podamos hacer alguna transferencia y de alguna forma hacer que esa tecnología y ese conocimiento se aproveche aquí, puede ser mediante convenios, mediante proyectos de cooperación o intercambiando ideas”, dijo.

Eirea agregó que en Uruguay hay determinadas áreas en las cuales se puede trabajar a muy buen nivel, y otras que no están muy desarrolladas, pero aclaró que “justamente uno de los desafíos es que cuando uno vuelve con determinada experiencia, pueda aportar para ese desarrollo”.

El experto opinó que en muchas veces faltan condiciones a nivel de inversión de capital en proyectos con tecnologías más avanzadas y “con un poco más de riesgo”, algo que en Uruguay siempre ha sido “difícil”.

Uno tiende a tener un cierto nivel de arraigo con el país, por la familia y la cultura, y siempre está con la idea de volver. Yo estuve estudiando siete años en Estados Unidos, después volví y estuve diez años trabajando aquí, y ahora estoy residiendo en California. Hace dos años que me instalé allá con mi familia. Hay muchos egresados que terminan emigrando y trabajando en el exterior”, señaló.

Según los datos de la última elección universitaria, la Facultad de Ingeniería cuenta con casi 8.000 egresados, de los cuales muy pocos tienen algún tipo de vinculación con la institución. Sin embargo, existe un gran interés por parte de los exalumnos por colaborar con la facultad.

La Red Alumni busca que los egresados puedan jugar un papel clave para mejorar el vínculo entre la facultad, el sector productivo y las organizaciones que promueven el desarrollo de la ingeniería nacional.

La invitación es para este jueves a las 18.00 horas, en el salón 501 de la Facultad de Ingeniería (Julio Herrera y Reissig 565, 5º piso).

La entrada es libre y gratuita, y se solicita confirmar asistencia al mail secretaria@ricaldoni.org.uy

Texto: Alexandra Perrone

Foto: Facultad de Ingeniería

Entrevista: Gustavo Villa

Libros de divulgación científica para niños recibieron Premios nacionales de Literatura

“El objetivo es acercar al público la información que generan los científicos”, dijo Anita Aisemberg, una de las autoras de la entrega “En la orilla”.

“En la orilla. Secretos nunca contados de animales de la costa uruguaya”; es uno de los cuatro libros publicados hasta ahora de una serie de divulgación científica para niños de Ediciones +Cerca. La investigadora de del Instituto de Investigaciones Biológicas Clemente Estable (IIBCE), Anita Aisemberg,  dijo en SobreCienciaque el objetivo es acercar al público la información que generan los científicos.

“En la orilla” propone una recorrida por la costa este del Uruguay descubriendo distintas espacies que tienen problemas para su conservación, contó Aisemberg. “El trabajo arranca con arañas, sigue con sapito de Darwin, toninas, tortugas marinas y terminamos con un ave que está muy amenazada, que es el dragón”, detalló.

La científica adelantó que ya está en desarrollo una entrega de la serie sobre el periplo de Charles Darwin en Uruguay.

Las cuatro entregas ya publicadas de la serie fueron distinguidas con una mención en los Premios Nacionales de Literatura en la categoría Premio a Ensayo sobre Investigación y Difusión Científica 2017.

Texto: Web Radio Uruguay

Entrevista: Gustavo Villa

Densidad de la capa de ozono sobre Uruguay no se ha recuperado

Se viene recuperando en la Antártida pero no en las latitudes medias del planeta, dijo la científica Erna Frins.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                En el Instituto de Física de la Facultad de Ingeniería (UdelaR) se ha venido trabajando en instrumentos ópticos para hacer un seguimiento de la radiación. La investigadora Erna Frins dijo a SobreCiencia que se viene recuperando el agujero de ozono sobre la Antártida, pero que en las latitudes medias no se ha podido recuperar, a pesar de las medidas que se han tomado.

La científica contó que el máximo espesor de la capa en estas latitudes está por debajo de los promedios aceptables, que son las 300 unidades Dobson (DU). Una unidad Dobson equivale a 0,01 milímetros de espesor de la capa en condiciones normales de presión y de temperatura; 1 atmósfera y 0 grado centígrado respectivamente.

Nosotros los científicos nos cuestionamos muchas cosas que creíamos que las habíamos entendido totalmente y ahora se empieza a hablar de que el problema es más complicado de lo que uno se imaginó en un principio. Hay ciclos estacionales y por otro lado está el promedio anual. En la Antártida uno esperaba la recuperación y se muestran signos que hay una tendencia a la recuperación. Lo que es más preocupante, que a mí personalmente me pareció nuevo, es que la recuperación en las latitudes medias está siendo más difícil, y esto llama más la atención. Pensé que era un problema nuestro, pero sabemos que hay otros que también han percibido la misma situación”, detalló.

Cuidarse de la radiación solar

Si bien la experta aclaró que la situación no califica para decir que existe un deterioro de la capa de ozono en estas latitudes, sí agregó que es una realidad compleja, porque estamos en una región en donde se encuentran las masas de aire del sur con las masas de aire caliente del norte y existe mucho intercambio entre la parte baja y alta de la atmósfera; por lo que hay que cuidarse mucho de la radiación solar en esta parte del planeta.

Frins dijo que la radiación es algo aditivo, es decir, la dosis que uno va recibiendo desde joven, la va sumando a lo largo de la vida.

Estamos hablando de radiación UV, que es muy energética, o sea, radiación electromagnética, longitudes de ondas que están relacionadas con la energía. Las longitudes de onda más cortas son las más energéticas, como esta radiación UV, y cuando hablamos de temperatura estamos hablando de radiación electromagnética de longitudes de onda más largas. O sea, cuanto más energética, más es la capacidad de producir cambios. Si es simplemente calor, como lo vemos en el microondas, las moléculas vibran y la comida se calienta. Pero si es más energética, como es el caso de la radiación ultravioleta, puede llegar a romper los enlaces y entonces estamos hablando de que está produciendo daño, por eso su relación con el cáncer”, explicó.

Frins hizo algunas recomendaciones para cuidarse de la radiación solar, como la de respetar el horario más peligroso (no tomar sol entre las 10 de la mañana y las cinco de la tarde), el uso del protector, y aclaró especialmente que protegerse bajo una sombrilla no impide recibir el daño de la radiación ultravioleta.

Cuando la gente se pone abajo de la sombrilla en la playa, cree que ahí ya se terminó el problema, no se da cuenta que la arena está reflejando toda esa radiación absolutamente sin ningún drama. No vale decir ‘yo me pongo abajo de la sombrilla’. Hay otro punto importante que son los protectores solares. Uno tiene que entender que nunca está bloqueando totalmente, porque para eso tendríamos que tener una capa de cierto espesor constantemente, uno se puede broncear suavemente sin hacer sufrir la piel. Hay que usar protector solar de factores elevados, por lo menos de treinta. Hay que cuidarse, más allá de si el satélite nos da un valor lindo o un valor feo, uno no tiene que olvidarse que se va sumando radiación durante toda la vida”, concluyó.

Texto: Alexandra Perrone

Entrevista: Gustavo Villa

Científicos uruguayos determinarán si hay glifosato en los alimentos de consumo cotidiano

El investigador Claudio Martínez Debat dijo que la agroecología es una opción sustentable y rinde más que la producción que usa agroquímicos.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                        Desde el primero de enero del 2015 rige en Montevideo el decreto municipal del etiquetado obligatorio de alimentos genéticamente modificados (OGM), una iniciativa redactada por un gran grupo interdisciplinario en el que participaron integrantes del Laboratorio de Trazabilidad Molecular Alimentaria (LaTraMa), Instituto de Biología Celular y Molecular de Facultad de Ciencias (UdelaR).

Este decreto, que ya cursa su tercera versión, fue analizado por el Congreso de Intendentes y rige -además de la capital del país- en Lavalleja, Minas y Maldonado.

El doctor en biología molecular, Claudio Martínez Debat, que integra LaTraMa, contó a SobreCiencia cuál fue el proceso para llevar adelante esta iniciativa y adelantó que en breve se van a publicar resultados de un trabajo realizado en conjunto con la Intendencia de Montevideo, en el que se han analizado más de 300 muestras de alimentos.

– “Nuestro laboratorio fue el puntal técnico a través de un convenio que tiene la Facultad de Ciencias con el laboratorio de Bromatología; capacitamos gente, asesoramos en la compra de equipos, formamos toda la metodología, y eso está funcionando en la Intendencia. Pero en la redacción de ese decreto participó todo el grupo interdisciplinario; abogados, nutricionistas, médicos, agrónomos, químicos. Fue algo muy trabajado y se tuvo en cuenta la normativa de la Unión Europea, la de Brasil, y también se hizo contacto con la industria. Creemos que eventualmente este decreto se va a hacer nacional”- contó.

Martínez explicó que en nuestro país está permitido la soja y maíz como vegetales transgénicos, y recordó que el decreto marca el porcentaje de los componentes de un alimento por separado.

– “Si un alimento tiene 0,6% de transgénico de soja y 0,6 % de maíz, no se va a etiquetar, porque no se suman, cada uno es considerado individualmente. Pero si en un alimento hay un 1% de uno y otro tiene 0%, sí va a etiquetar. Habla del porcentaje no del total del producto, sino de esa sustancia en particular. Para la etiqueta, que ahí no intervenimos nosotros, se tomó en un primer momento el modelo de Brasil, que consiste en el triangulo amarillo con una T negra, para armonizar con la región. Después hubo resistencia por parte de la industria que fueron tomadas en cuenta y ahora es redondo, con fondo blanco y letras en celeste”- aclaró.

Saber qué comemos

Es sabido que la industria alimenticia incorpora derivados de la soja y el maíz en casi todos los alimentos que consumimos y en los que solemos encontrar ingredientes como la lecitina de soja, el almidón de maíz, y el jarabe en alta fructuosa de maíz. Estos componentes se utilizan en gran variedad de productos, desde hamburguesas, pastas, galletitas, golosinas y hasta bebidas.

Claudio Martínez, también coordinador del Núcleo Interdisciplinario Colectivo TÁ (Transgénicos y Alternativas Agroecológicas), formó parte del primer trabajo científico a nivel mundial que analiza a la vez, la presencia de transgénicos y de glifosato en los alimentos.

Este estudio lo realizó en conjunto con investigadores mexicanos del Instituto de Ecología (IE) y del Centro de Ciencias de la Complejidad (C3) de la UNAM, grupo encabezado por la investigadora Elena Álvarez-Buylla, ganadora del Premio Nacional de Ciencias 2017 otorgado por el gobierno mexicano.

Esta investigación dio como resultado que cerca del 90% de las tortillas que se consumen en México, así como las botanas (snacks); contienen secuencias de maíz transgénico.

En México se consume medio kilo de maíz por día y por persona, no están aprobados para producción masiva los transgénico en México y tampoco hay etiquetado. Empezamos a sacar ADN de los paquetes que venden, lo que se llama botana de México, que es una vidriera que vos ponés la moneda y te sale comida chatarra. Saqué ADN y les demostré que había transgénicos. Se hizo un trabajo centrado en maíz, en harina de maíz, tortilla de maíz, tostadas; se tomaron más de 400 muestras; y se encontró que en las tortillas industrializadas casi el 90% tenía transgénicos, y de esas, casi un 40% tenía restos de glifosato. Lo importante de este estudio es que es el primer estudio a nivel mundial que analiza a la vez transgénicos y glifosato en alimentos”destacó.

Martínez explicó que el glifosato queda en los alimentos porque estos granos recibieron altas dosis de esta sustancia, un producto que además se usa como secante en todos los granos para acelerar el tiempo de cosecha.

En cuanto a nuestro país, el científico contó que hay un debe con respecto al análisis de ciertos pesticidas, y más en particular del glifosato, ya que no se pueden realizar análisis clínicos o químicos a personas acerca de si tienen o no, glifosato en el organismo.

– “Se está trabajando a contra reloj, si bien hay un laboratorio con ese tipo de capacidad en el Centro Universitario Regional Norte (CENUR-UdelaR), su foco de estudio no es el humano, sino la presencia de glifosato en peces y en abejas, pero en el humano no. Nuestro grupo ha tomado en sus manos ese desafío. Queremos de alguna manera empezar a analizar cuánto glifosato hay en la avena que come un anciano o en una galletita. A principios del año que viene vamos a empezar con un método, que no es el más sofisticado pero que está validado, que es el método inmunológico denominado ELISA (Enzyme Linked. Immunosorbent Assay), y vamos a analizar la orina de los investigadores de nuestro colectivo, para no comprometer a nadie más, pero queremos saber que está pasando”-anunció.

La agroecología como alternativa de modelo de producción

Para Martínez el sistema del monocultivo es un modelo que se encuentra en un “callejón sin salida porque no se sostiene el ambiente, no se sostiene la salud, no se sostiene el modelo en sí”, y agregó que la agroecología es una buena alternativa que rinde más y es más sustentable, porque existen cada vez más trabajos científicos que lo demuestran.

– “Se habla de la guerra del glifosato, yo creo que el glifosato tiene los días contados, el tema es cuál va a ser el remplazo. Lo que se nos ha contado hasta ahora son peores, son todos agrotoxicos mucho más tóxicos que el propio glifosato. Los nuevos eventos que aparecen acá en Uruguay para ser aprobados, son resistentes al 24D, a Dicamba, a glufosinato, todos herbicidas más potentes que el glifosato”.repasó.

-“Este año han surgido algunos elementos muy interesantes con respecto a conflictos de intereses e incluso corrupción por parte de las industrias, la ciencia y los organismos de contralor. Están los llamados Monsanto papers, que es el trabajo de muchos abogados a raíz de juicios que hicieron los pacientes de cáncer en el estado de California, son cientos de documentos. Están también los llamados The Poison Papers , que son gente que llegó a viejos informes y reportes de la década del 60, de cómo los pesticidas se saltearon controles y cuando no le daban bien las cosas, las dejaban de lado para que fueran aprobadas. Se generó una narrativa atrás de eso de una supuesta inocuidad. Y ahora todo esto está saliendo a la luz. Yo creo que estamos en un momento muy complejo de la historia, muchos le llaman apocalíptico, en el sentido de revelar, porque están saliendo muchas cosas a la luz”- concluyó.

Texto: Alexandra Perrone

Foto: Web Radio Uruguay

Entrevista: Gustavo Villa

Pronostican lluvias normales al sur y por debajo de los promedios al norte para el verano

Las temperaturas serán normales al sur y más altas al norte, dijo el integrante del Departamento de Ciencias de la Atmósfera Marcelo Barreiro.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                 Durante el período diciembre-marzo las cantidades de lluvias estarán en el promedio histórico al sur del Río Negro, dijo a SobreCiencia el integrante del Departamento de Ciencias de la Atmósfera Marcelo Barreiro. Al norte estarán por debajo de lo normal, complementó.

Para el sur, agregó, no se pronostica ningún fenómeno climático que haga pensar en sesgos de las temperaturas, por lo que estará dentro de los valores normales. Al norte las temperaturas estarán un poco por encima de lo normal.

Esas condiciones, señaló Barreiro, son generadas por el fenómeno de la Niña que es el que domina en el período actual.

Texto y foto: Web Radio Uruguay

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