Se viene la XIII edición del Campeonato de Sumo Robótico.

Están abiertas las inscripciones para participar de la decimotercera edición del Campeonato de Sumo Robótico, “Sumo.uy”. El evento se realizará del 29 de agosto al 2 de setiembre en la Facultad de Ingeniería.

La inteligencia artificial es una de las ciencias más recientes que abarca una gran variedad de campos, pero no se enfoca solamente en comprender los principios y mecanismos que dan lugar a las más variadas formas de inteligencia sino que también se esfuerza en construir entidades inteligentes.

Sumo de robotsEn el 2004 el Instituto de Computación de la Facultad de Ingeniería organizó el Primer Campeonato Uruguayo de Sumo Robótico y desde entonces el evento se viene desarrollando año a año sin interrupciones y con un número creciente de participantes.

Además de ser una actividad lúdica y académica, el campeonato tiene el objetivo de difundir los avances en el área de robótica e inteligencia artificial que se desarrollan en la Facultad de Ingeniería.

En SobreCiencia conversamos con Federico Andrade, miembro del comité organizador del certamen e integrante del grupo MINA (Network Management – Artificial Intelligence), un colectivo de investigación perteneciente al Instituto de Computación de la Facultad de Ingeniería que realiza docencia, investigación y extensión en diversos temas relacionados con el gerenciamiento de redes e inteligencia artificial aplicada a la robótica.

Andrade contó que en esta oportunidad el público podrá observar cómo pequeños robots compiten en algo similar al sumo tradicional, en un ambiente delimitado.

Robot“Lo que se ve en la categoría más tradicional de esta competencia, que es la categoría sumo, son robots peleando para sacarse mutuamente del espacio de lucha, que es como un pequeño ring. El robot que logre sacar al rival de ese pequeño escenario, gana. Algo fundamental para competir es que los robots tienen que ser autónomos, en ningún momento debe existir control del humano. Desde que inicia su partida, tiene que funcionar con la programación que le fue instalada”, explica.

Más allá del entretenimiento lúdico, lo que hay detrás son muchas horas de trabajo que involucran el desarrollo de la mecánica, la electrónica y la programación de los robots, destacó.

“Lo bueno –dijo Andrade— es que muchas veces es necesario ir a las matemáticas o repasar lo que se estudió en física, pero para aplicarlo de una manera lúdica. Trabajás en algo y lo comprobás enseguida, se pueden ver los resultados. Es muy divertido y casi natural hacerlo. Sin embargo, en un salón de clase puede ser más tedioso, ya que los conocimientos se reciben en forma pasiva”.

El campeonato 2016

Es importante destacar que este campeonato se realiza dentro de una competencia regional de robótica; la Latin American Robotics Competition (LARC), organizada por el Institute of Electrical and Electronic Engineers (IEEE) una de las mayores asociaciones del mundo en el campo de la ciencia y la ingeniería. “Nosotros hacemos dos competencias en el sumo, y el equipo ganador se va a competir representando a Uruguay”, agrega Andrade.

En la edición de este año, podrán inscribirse grupos con un mínimo de dos integrantes y un máximo de cuatro, ya que otro de los objetivos es fomentar la integración y la discusión dentro de los propios equipos: “Hay una multidisciplinariedad, porque la creación de un robot implica tres áreas bien definidas: la mecánica, la electrónica y la lógica de programación”, dice.

El científico detalló a SobreCiencia las diferentes categorías en las que se podrá participar:

“La más tradicional, la sumo libre, tiene como reglas básicas que el robot no debe pesar más de tres kilos, y debe caber en un cubo de 20 cm de lado. Además, está prohibido hacerle daño al rival, como utilizar materiales químicos o muy dañinos. Pero este año agregamos otro desafío —cuenta Andrade— es un robot ordeñador de vacas, ese algo que creamos desde Uruguay pensando en un problema de Uruguay. Cada equipo puede llevar más de un robot para que se ayuden entre ellos, siempre en forma autónoma”, explicó.

Las otras categorías son la sumbot, dónde todos participan utilizando el mismo tipo de robots, o sea el mismo hardware, al que cada equipo debe programar. La básica, que es de rescate, donde los robots deben sortear obstáculos y encontrar pelotitas que ofician de personas. Otra denominada Sek, donde solo se puede utilizar kits comerciales; una categoría avanzada y una escolar.

Toda la información para inscribirse puede encontrarse en la página web

Robótica aplicada

Fernando Andrade, habló en SobreCiencia sobre algunos proyectos que se están realizando en el grupo MINA de la Facultad de Ingeniería, y reconoció que si bien en nuestro país es difícil apostar a una investigación en robótica debido al alto costo de los materiales; en lo que tiene que ver con el nivel educativo estamos muy bien.

“Dedicarse a la robótica en Uruguay es muy difícil si nos comparamos con el mundo, por la falta de fondos principalmente en materiales. Pero en materia educativa estamos muy bien, porque gracias al Plan Ceibal, al Proyecto Butiá, el tema de la robótica está instalada en todos los rincones del país”, opina.

Andrade adelantó que uno de los proyectos en los que el grupo está trabajando junto con el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA); es en la creación de un prototipo recolector de manzanas.

“En esta primera etapa es un robots que recorre el campo acompañando al trabajador. Hoy en día las manzanas se golpean mucho porque actualmente se van dejando en unos morrales o cajones, que el recolector debe ir cargando, y llega un momento en que éstos pesan mucho. La idea es que el robot vaya todo el tiempo cargando los cajones, y no haya un pasaje de la manzana de un lugar a otro. Es más, el reconocimiento de imagen ya está hecho. El robot podría reconocer cuando una manzana está pronta para ser recolectada. Este proyecto lo vamos a presentar en unos meses”.

Otros proyectos en los que estos expertos están trabajando tienen que ver con prototipos de servicio, como por ejemplo, robots que ayuden a las personas mayores en las tareas cotidianas. “El objetivo es poder conseguir financiación para seguir adelante con estas investigaciones”, concluye.

Texto: Alexandra Perrone

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